Las revoluciones lunares son una de las mejores técnicas para observar el fenómeno astrológico reflejado en uno mismo, en lo que sentimos, en lo que el alma experimenta por su roce con la vida, a su vez, la observación de la revolución lunar nos sirve como terapia, como paliativo de los sufrimientos del alma. Las revoluciones lunares son como un gran espejo, una luna que podemos ponernos delante para vernos en el “tiempo”, en el lapso de tiempo del mes lunar, para darnos cuenta del mensaje celeste que estamos recibiendo. Experimentar con las revoluciones lunares es una de las terapias astrológicas más eficaces.
El mes de agosto del 2007 experimenté una revolución lunar penosa, se encontraba la Luna en la Casa IX, la que habla de extranjero, de congresos, maestrías y maestros, esta Casa estaba ocupada además, por Mercurio, el Sol y la conjunción Venus Saturno junto al Infortunio.

Cuando vi en mi revolución lunar de agosto al Infortunio clavado entre Saturno y Venus en la Casa IX, me dio un escalofrío. El retorno lunar se cumplía el domingo cuando terminaba el Maratón de Sirventa, por eso no había escape, no podía relocarme, si hubiera podido, lo habría hecho, pero me dije que no hay que dejarse caer en la sugestión y que en todo caso, es un buen momento para aprender. Saturno es el maestro, Venus es quien te despierta amor, los dos se viven desde o en el extranjero, pensaba que no podía ser del todo malo.
En esa lunación estuve viviendo uno días en Río de Janeiro, se cumplió así el significado de Luna en la Casa IX, que es disponer de una casa, de un hogar en el extranjero. Tuve un apartamento (de alquiler) en Copacabana.

Escribí y di clases en el extranjero, acorde con la posición de Mercurio en la Casa IX y recibí reconocimiento y brillo profesional como “palestrante” de Astrología en Brasil, en un Congreso internacional, muy propio del Sol en la Casa IX y también estuve en Buenos Aires en el hogar de unos amigos que son como familia, de tal manera que tuve casa y familia en el extranjero, propio de la Luna en IX.
Venus estaba junto a Saturno a menos de un grado, las cosas de Venus no fueron agradables, ni hubo jolgorio, ni alegría, ni sexo. -Justo al lado de Venus y Saturno, dentro del orbe de acción menor de dos grados, estaba el Parte arábigo del Infortunio. Venus, aparte de refeljar temas románticos o sentimentales, es significador del dinero, Venus en la IX es el dinero y el extranjero, Saturno son países tercermundistas y el Infortunio es un suceso que te detiene, te atrapa, te sujeta, te fastidia, te hace sentirte como un perro atado bajo a un árbol que no llega al bote del agua, así estuve sin dinero y sin amor, pillado, atrapado en Rio de Janeiro.
Pero no todo fue malo, en esos días de agosto fui un extranjero que provoca un cierto grado de admiración, cumpliéndose el significado de tener a Júpiter dignificado en la Casa I formando un trígono con el Sol de la Casa IX.
Sin embargo, lo que noté con más fuerza en este mes fueron las restricciones severas de Venus en sus dos vertientes, Venus como planeta del amor y de la sexualidad y Venus como planeta del dinero. Ni tuve amor, ni dinero, ni tuve buenas perspectivas en los dos sentidos.

En pocas ocasiones de mi vida había notado tanto las influencias celestes, las “malas influencias”, del Parte arábigo del Infortunio.
Me marché de Río sin saber si una amiga querida, estaba viva o muerta, la última noticia que tuve de ella es que estaba muy enferma. Me fui de Río a Bs As con un resfriado de garganta que me duró hasta que regresé a Sirventa y me metí en el temazcal de hierbas medicinales, y ahí acabó todo.
Al mes siguiente la configuración de la revolución lunar cambió por completo, la Luna se hallaba junto a Venus en la Casa V, uno de mis hijos me dio una buena alegría, me dijo que su mujer estaba embarazada, que iba a ser abuelo de una niña. (mi nieta Sara.)


Después de un mes difícil vino uno que parecía “jauja”, pero en esta revolución se dibujaba un Cuadrado Cósmico entre Marte, Sol, Júpiter y Urano, de tal manera que aunque las “sensaciones” en el ámbito Luna Venus fueron inmejorables, en otros entornos he experimentado la dureza de esta figura de aspectos.
Lo peor del mes lo experimenté en las fechas en las que el atacir del Ascendente de la revolución lunar estaba pasando por la oposición de Neptuno a la conjunción Luna-Venus desde la Casa XI, sintiendo justo lo contrario de amor, sexo y ternura, es decir desamor, chasco, abandono y alejamiento.

Y el último atacir, el día 3 de octubre por la tarde, llegaba el Ascendente a Urano en la Casa XII y lo viví como un fracaso inesperado, hubo fuertes tormentas en Barcelona y no acudió nadie a la clase de Astrología.

Duele el desamor y duele el fracaso, cualquier desamor o cualquier fracaso que provoca un sentimiento desagradable y penoso que deprime el ánimo, es en esos momentos cuando se necesita hacer algún tipo de terapia y la astrología, la mera observación astrológica lo es. No cura pero amortigua el dolor.
Las revoluciones de la Luna, como decía al principio, son como un espejo mágico que refleja lo que el mundo sublunar hace sentir a nuestra alma y sirve como ayuda para aliviarse de las dolencias del alma producidas por las sensaciones de desamor, abandono, fracaso, pena, etc. que nos va provocando la vida misma.

Si quieres profundizar en el tema:

«Astrología Lunar, revoluciones y Nodos». Editorial Indigo.

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